Opinión

No sé, afable lector (a), si a usted le encanta que le doren la píldora, le den por su lado y aún que le digan falsedades para no irritarlo (a), confrontarlo y/o convencerlo.

Toda vez resulta más evidente que estamos equivocados en el camino. Ni en el manejo de la seguridad, del turismo,de la pandemia y ahora de la educación damos una

Los muertos Señor Presidente, no reclaman sus silencios, tampoco esas pausas ceremoniosas y vanas con sabor a circo, con esencias de simulación, que a toque de clarín nos recuerdan su desdén, su actitud omisa, sus golpes presupuestarios a la deseada salud, su negativa incomprensible a ponerse un barbijo. 

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