Dijo y presumió no haber llegado sola, asumió que todas, todas, estarían con ella en el inicio de un gobierno que se autodefinió como incluyente pero que pretendió un feminismo disfrazado. Una mujer que permitió se atacara abierta e impunemente a la Ministro Piña y a la legisladora Lilly Téllez. Ha bloqueado y torpedeado las manifestaciones de mujeres que no le convienen.
Ha hecho a un lado a madres valientes como las rastreadoras o quienes ven a sus pequeños en fase terminal sin medicamentos. Y ahora la fuerza del poder se empeña en perseguir a la gobernadora Maru Campos por ser opositora, por panista. Y desde arriba se protege a varones francamente desnudados por sus tropelías, abusos y saqueos. Una aplicación arbitraria de criterios dentro de una mal lograda reforma judicial. Eso si, mujeres impunes que imponen el nepotismo en instituciones públicas, que desde los gobiernos estatales se enriquecen brutalmente como en Veracruz o se mofan de la política como en Campeche. Otras que son desobligadas en sus responsabilidades y creen que gobernar es pintar puentes y barandales. Una mujer que a falta de sensibilidad y decoro defiende a tiranos y dictadores señalando que treinta años son suficientes para provocar amnesia. Ser mujer, sentirse mujer y honrar a la mujer no es cotidianamente recordar que presidenta se escribe y se pronuncia con a. Evidentemente la persecución contra la gobernadora Campos cumple con fines de lucro político pero no se atreven a voltear a Baja California. La soberanía que tanto se defiende en Palacio no permitirá que un español extranjero protegido por Adán Augusto y Andrea Chávez violentara la Constitución, practicará la injerencia y atacará a personajes y gobiernos que no son de Morena. Soberanía es no permitir que tiramos como Evo Morales sean llamados “hermanos” y sean protegidos por nuestras leyes o que Díaz-Canel sea el orador principal el día de nuestra independencia. soberanía no es dejar la infiltración de iraníes y ni pactar el envío gratuito de nuestros recursos a extranjeros cuando en México crece la mendicidad. Soberanía no es cultivar y proteger a criminales que dentro y fuera de la nación intoxican y matan con drogas a millones de jóvenes. Soberanía no es premiar con la presidencia de derechos humanos a la hermana de un delincuente e hija de una mujer que intervenía para hacer llegar a México a células subversivas cubanas o salvadoreñas como los marasalvatruchas. Soberanía es rescatar los recintos universitarios secuestrados por infiltrados de guerrillas latinoamericanas. curioso que ataquen a Hernán Cortes pero no recuerden la tarea histórica como consejera y traductora a favor de los conquistadores de una mujer como Doña Marina, “la
Malinche”. Los linchamientos públicos, la denostación y la persecución, censura o represión no reflejo de un gobierno que engaña diciendo que transforma desde las libertades y la democracia. Festejan que la fiscalía llame a cuentas a una gobernadora constitucional pero liberan a tipos como Ovidio Guzman. Dejan a un lado el descubrimiento de campos de incineración humana y narcolaboratorios que el expresidente negaba existieran para preocuparse por las elecciones del 2027 que ya ven perdidas. Si Maru Campos es responsable de alguna irregularidad que se sancione pero que ya inicien con esa larga lista, pesada y majadera, de muchos que cínicamente han saqueado al país engañando a los pobres y clases marginadas. Les avientan limosnas y dádivas mientras se engolosinan gastando millones en aparadores de lujosos tiendas en el extranjero para que a su regreso, portando las joyas adquiridas, hablen de “austeridad republicana”.