MAFIA AEROPORTUARIA

Seguramente usted ha padecido algún inconveniente con alguna de las múltiples líneas aéreas que tiene este país. Y no se trata de hablar mal de ellas, porque con el simple trato

 que los usuarios reciben terminan por reafirmar su vocación por echar a perder la confianza de quienes utilizamos el transporte aéreo como una herramienta de trabajo. En lo personal mis constantes viajes a impartir conferencias o a realizar entrenamientos me obliga a estar mucho tiempo en los aeropuertos, y aunque algunas veces los avatares del tráfico me han hecho perder algún vuelo, siempre he pensado que las propias aerolíneas siguen robando a los usuarios.

He sido testigo de muchas vejaciones, de cancelaciones, de la forma en que saturan sus vuelos y las artimañas que utilizan para evitar el reintegro del precio utilizando pretextos vagos. Lo peor de todo es que pareciera que los empleados ya tiene muy armada la estratagema para causar ese daño pecuniario a quienes por necesidad tenemos que hacer viajes a lo largo y ancho del país. Pero también abonan al mal servicio las empresa de vigilancia que son contratadas para cuidar los accesos.

Resulta que ayer tenía contratado un viaje a Chetumal con la Línea Aérea Volaris. Como siempre lo hago, por costumbre y por evitar problemas de horarios, llegue anticipadamente al aeropuerto, y pase todos los filtros de seguridad sin problema alguno. Tengo la costumbre tomar un café y un Sandwich en sala de espera donde los viajeros observamos los horarios, los números de sala, y la hora en que tenemos que acercarnos para estar listos para el abordaje.

El problema es que quienes se encargan de dar el servicio tienen fallas que cuestan dinero a los usuarios. Un ejemplo de eso es el Grupo de Seguridad Integral que se encarga de la logística de los filtros de seguridad de los aeropuertos, y no es un servicio barato, por el contrario, son contratos que dejan millonarias utilidades a los propios funcionarios de los distintos aeropuertos. Ayer pase el filtro de seguridad y presente mi credencial de elector, y quiero decir que pase sin problema las máquinas de rayos X, y me dirigí a la sala de espera.

Cuando llamaron al abordaje, resulta que no traía conmigo mi credencial de elector con la que siempre me identifico, porque desde que las cédulas profesionales son electrónicas nadie las acepta. Corrí al sitio donde esta el filtro por donde accedí, y me dijeron que tenía que hacer una reclamación por escrito. hable con la encargada del vuelo y me dijo que no podría accesar simplemente porque no acreditaba mi personalidad, y aunque le señale que para estar a punto de abordar el vuelo ya había pasado los filtros de seguridad. No me dejaron subir pese a que estaba en tiempo, y perdí el viaje.

Regresé al filtro de seguridad, y resulta que cuando me vieron me entregaron mi credencial de elector. Ahí había estado todo el tiempo, pero la estupidez de los integrantes de esa empresa, y los encargados de Volaris, me hicieron perder tiempo y dinero. Tampoco entiendo para que diablos sirve la Procuraduría Federal del Consumidor, porque en ningún aeropuerto existe oficina alguna para levantar una queja. Con esto quiero decir que las autoridades federales son cómplices de aerolíneas como Volaris para hacer lo que les venga en gana con los clientes. Por cierto, las encargadas del acceso tienen un trato deleznable, porque mostré otras identificaciones y ninguna quisieron acreditar. ¿Negocio? Que poca madre tienen. Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.