GANAR GANAR

sinpunto

Los partidos políticos tienen una dinámica de las que les resulta difícil sustraerse: ganar elecciones. Para eso fueron diseñados, y hacer algo distinto sería atentar contra su naturaleza. Los partidos ganan o pierden elecciones dentro del esquema de la democracia, pero eso no quiere decir que tengan que ser democráticos como lo pretenden

algunos grupos de militantes. Si los partidos políticos fueran democráticos su identidad sería la ingobernabilidad y el caos. Una cosa es definitiva, el hecho de que tengan que competir democráticamente por los cargos o encargos en disputa no los hace democráticos, porque si su manejo tuviera que ser dentro de los parámetros de la democracia, habría una contradicción. No se puede pedir democracia para la competición de la democracia, porque los procesos internos que pretenden vestirse de democracia terminan en desastres. Podrá no gustarles a muchos, pero esa es la realidad de la democracia y la antidemocracia cohabitando en el mismo lugar y espacio.

El éxito de los partidos del bloque soviético durante la Guerra Fría fue el verticalismo. Las decisiones eran tomadas por los pocos y obedecidas por los muchos. Era el sistema perfecto para la imposición de determinaciones que todos estaban obligados a aceptar y acatar. Las indisciplinas, al igual que en los procesos democráticos de la actualidad! Eran sancionadas severamente. Ningún sistema político tolera indisciplinas porque son la simiente de la destrucción. Las purgas son necesarias en los sistemas autoritarios como en los democráticos. Para decirlo de otra forma, el socialismo no hubiera tenido la menor oportunidad de sobrevivir en un sistema democrático porque la naturaleza del humano no es la automatización de sus procesos de vida, sino la competencia. Por eso los partidos exitosos carecen de manejo democrático interno.

Los partidos siempre ganan, o al menos ganan aquellos que dirigen a los partidos. De lo que se trata es que siempre exista la posibilidad de que los empoderados detenten el poder y lo sigan detentando. Y para eso se requiere vocación de poder. Quien no tienen vocación de poder no puede participar en las decisiones del poder y por lo tanto en la búsqueda del poder. El poder no se comparte, se detenta, y quienes deciden compartirlo están diseñando el camino de su propia destrucción. Durante la vigencia del bloque soviético las purgas de poder eran frecuentes. A Leon Trotsky lo alcanzó la venganza en México y pago con su vida la osadía de enfrentarse al stablishment. Lo mismo le ocurrió a Kennedy en Estados Unidos o a Luis Donaldo Colosio.

Los partidos siempre ganan. Las clases dirigentes siempre ganan. Las bases no tienen que ganar porque solamente representan una fuerza amorfa que sin dirección no sirven de mucho. Esa es la realidad de la democracia, y esa es la realidad de nuestra lamentable circunstancia como pueblo que ha depositado su esperanza en que los congresistas se pongan la vestimenta del país y nos den las reformas que necesitamos para salir de nuestra postración. El problema de los jodidos de este país es que son necesarios para la maquinaria discursiva de los políticos y para la oferta política de venta de esperanza, que es el producto más acabado de cualquier político. La estrategia es ganar ganar, y solamente ganan los políticos, los pueblos nunca. Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.