La última y nos vamos

SINGLADURA 
Imagino que el canciller “aprendiz” como él mismo se hizo llamar al asumir
como jefe de la diplomacia mexicana en enero de 2017, Luis Videgaray, deja el cargo en las próximas horas con la satisfacción del deber cumplido, pero en favor del gobierno de Donald Trump. 
También imagino su enorme satisfacción por haber convencido al presidente Enrique Peña Nieto sobre la entrega de la Orden del Águila Azteca, la máxima presea mexicana a un extranjero, nada menos que a Jared Kushner, yerno del innombrable e impresentable Trump.
¡Qué bárbaro! Videgaray se voló la barda, el muro mejor dicho, para convencer al todavía Jefe del Ejecutivo mexicano de galardonar al yerno de Trump por su contribución a la culminación de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que dicho sea de paso aún no está ratificado por ninguno de los congresos de los tres países firmantes.
Menos mal que a Videgaray se le acomodaron las cosas para impedir que su cuate, el presidente Peña Nieto, pudiera ser blanco de alguna reacción furiosa de la inmensa mayoría de los mexicanos. ¿Por qué digo esto? Pues porque Peña Nieto entregará el Águila –nomás faltaba- en Argentina, el último país que visitará como Jefe del Ejecutivo mexicano, fuera del territorio patrio, en el marco de la cumbre del G-20. Al menos, el canciller “aprendiz” tuvo el cuidado de no exponer a por lo menos una rechifla a su casi ex jefe.
Si no fuera porque está confirmado, sería inimaginable para cualquier persona mínimamente sensata y digna saber que Peña Nieto galardonará con la máxima presea mexicana a un personaje como Kushner, acusado hasta de evadir impuestos en su país. Más todavía. Inimaginable que se reconozca al yerno de Trump, un presidente que ha ofendido hasta el cansancio a los mexicanos, bueno, a casi todos, con excepción de Videgaray seguramente. 
¿Qué persigue Videgaray con el otorgamiento del Águila Azteca a Kushner? ¿Cómo se beneficia de este hecho vergonzoso para el presidente, el gobierno y el pueblo de México?
Hasta la ignominia con Trump y su parentela, ratifica Videgaray, el artífice, el cerebro de la malhadada visita de Trump candidato a México el último día de agosto de 2016. Esa visita costó el cargo de titular de Hacienda a Videgaray, pero ni así aprendió y mucho menos lo disuadió de empujar ahora la candidatura de Kushner al Águila Azteca.
Da vergüenza una vez más. Podría ser que en el futuro, otros candidatos al Águila Azteca declinen de recibir la presea sólo por pundonor. Y es probable que otros galardonados, entre ellos el ex presidente José Mujica, Melinda y Bill Gates o Joan Manuel Serrat, entre otros muchos, renuncien a sus respectivas preseas en rechazo a la que en Argentina le impondrá Peña Nieto a Kushner.
Ni hablar de las figuras distinguidas en el pasado con el Águila Azteca. Entre ellos Fidel Castro, Gabriel García Márquez o Nelson Mandela. Volverían a morir, esta vez de vergüenza. ¿Tiene acaso Kushner la estatura humana y profesional de alguno de ellos? ¿Son comparables en algo?
¡Pobre Águila mexicana! Fox la mochó, Peña la malbarata!
Lo que si imagino es el diálogo del canciller “aprendiz” con el presidente Peña Nieto para convencerlo. “Enrique, Enrique, confiere al señor Kushner el Águila Azteca. Nos echó la mano para que Trump avalara el E-MEC. Ándale Enrique. Después de todo, es la última y nos vamos”.
 
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