En estos tiempos de cierta turbulencia política y, al mismo tiempo, de confinamiento obligado por la pandemia que fustiga al mundo, no viene nada mal la lectura de Sostiene Pereira (1994), una novela que al tiempo que refrenda valores como la solidaridad, la dignidad y la ética profesional, entre algunos otros

Estamos viviendo días, semanas, meses que son verdaderamente un reto para la gran mayoría de las personas, amenazados por un virus que ha diezmado a la población mundial, rodeados de violencia, y transitar se ha vuelto un asunto de vida o muerte, ya que nunca se sabe qué se puede esperar

Mariano y Valeria, tenían diez años de casados, habían procreado tres hijos de nueve, siete y cinco años, ella desde un principio se dedicó a las labores de su hogar y a cuidar a sus hijos.

Hace algunos años, más de los que quisiera acordarme, motivado por mi mujer, comencé a dar clases de computación a niños de preescolar.
El reto era grande, enseñarles a usar una computadora a niños y niñas que no sabían leer ni escribir, así que enfrenté el reto y comencé un programa con ellos.