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La quema de comercios se ha convertido en una de las últimas prácticas que ha adoptado el crimen organizado para someter a los empresarios en que se encuentran ubicados en el territorio nacional.
Así, en los últimos cinco años, la prensa nacional ha documentado por lo menos 141 incendios provocados en 17 estados de la República, en los que podría estar implicada la delincuencia organizada.

El turismo en México es una actividad económica importante para el país y es una de las mayores en el mundo. Está colocada en décimo lugar a nivel mundial en términos de llegadas de turistas internacionales, con 21.5 millones de visitantes promedio por año. Es el primer destino para turistas extranjeros dentro de América Latina, cuyos ingresos han alcanzado niveles de 11.27 mil millones de dórales. El turismo contribuye con el 8.2% del PIB nacional y cabe resaltar que el 45% de esta actividad está orientada a las zonas con costa y playa.

En particular la Rivera Maya es uno de los principales destinos turísticos con los que cuenta el país. Ahí se concentran un número importante de destinos que van, desde el ecoturismo hasta el gran turismo.

Dentro de una normalidad, el país debería desarrollar la industria turística y fortalecerla, promoviendo acciones concretas de fomento al empleo y al desarrollo del comercio, en el que se implicaran a los lugareños para generar un beneficio general. Sin embargo, hoy en día el país enfrenta una grave crisis de inseguridad que dificultan –si no es que imposibilitan– el correcto desarrollo de esta importante actividad económica. De todos estos avatares se encuentra la acción grotesca y fuera de control del crimen organizado. Grupos criminales como los “Zetas”, “Los Caballeros Templarios” y demás cárteles han expandido su funesta actividad criminal a la extorsión y el cobro del “derecho de piso” a quienes pretenden ejercer actividad comercial alguna.

Así, destinos como Cancún o Playa del Carmen, en la Rivera Maya; Acapulco o Ixtapa, en Guerrero, hoy son rehenes del actuar grotesco de estos infames personajes, quienes so pena de perder la vida y propiedades ceden a las pretensiones y exigencias de quienes, a nombre propio o de su “organización”, exigen cuotas que merman la inversión en los principales destinos turísticos del país.

Hoy el crimen organizado explota la bonanza turística del país, sin darse cuenta que con su actuar sólo están matando a la “gallina de los huevos de oro”, pues mientras estos infames existan, menos inversión habrá y se acabará con la industria turística de nuestro país.

Entretelones.

Y que por la mañana tiembla en dos ocasiones en el Distrito Federal. Los cuerpos de emergencia tuvieron una movilización poco usual para una semana santa. Esperamos que no sea el presagio de una nueva oleada de emergencias producidas por sismos recurrentes en la Capital de la República.

@AndresAguileraM

El pasado 18 de marzo se conmemoraron 75 años de la Expropiación Petrolera, ícono del nacionalismo mexicano y de los gobiernos postrevolucionarios. En sendos eventos, tanto los partidos políticos como el gobierno de la República, señalaron su posicionamiento en torno a este suceso, pero sobre todo, expresaron sus preocupaciones con respecto del futuro de la paraestatal. Y no es para menos. Nuestro país es el 8vo productor de crudo del mundo, seguido por países como los Emiratos Árabes Unidos, Brasil, Kuwuait e Irak. Nuestra riqueza petrolera sólo es superada por Rusia, Arabia Saudita, Estados Unidos, Irán, China, Venezuela y Canadá, quienes han desarrollado tecnologías y prácticas comerciales que garantizar tanto su abastecimiento como sus reservas.

Ante esta realidad, México enfrenta una encrucijada en la que deberemos definir la ruta para garantizar el crecimiento de la industria petrolera nacional sin que por ello se pierdan su carácter nacional y la titularidad del Estado sobre la explotación del hidrocarburo, al tiempo que se desarrollan tecnologías para optimizar esos procedimientos y hacer de PEMEX, una empresa competitiva a nivel mundial.

Este tema no se enfrenta, como muchos lo habrán de suponer, desde la simple crítica y la diatriba en los discursos en las plazas. La transformación de PEMEX requiere, indudablemente, de una visión de estado y de un profundo amor al país, pero sobre todo de conocimientos y aspectos técnicos que sólo pueden ser aportados por quienes son expertos en la materia. Aquí encontramos uno de los grandes resabios que es la actualización y modernización del Instituto Mexicano del Petróleo, que desde hace más de dos décadas ha sido una institución improductiva y que, difícilmente ha aportado soluciones para la diversa problemática que padece la paraestatal. Por el contrario, se ha tornado en una pesada carga presupuestal.

Hoy hacemos votos por que la sensatez y el patriotismo se posesionen de los actores políticos que tendrán bajo su responsabilidad determinar una reforma energética que beneficie al país y que, a su vez, permita un mayor desarrollo a las empresas estatales estratégicas encargadas de la producción de energía.

Entretelones.

Mientras el país clama por acuerdos y puntos de coincidencia política, el Presidente Nacional del PRD Jesús Zambrano es agredido por pseudo perredistas quienes le reclamaron su adhesión al “Pacto por México.” Hacemos votos porque esta no sea la tónica que habrá de seguir la izquierda radical en este debate que requiere de seriedad y, sobre todo, de consensos.

@AndresAguileraM

 

 
 
El pasado domingo, el Presidente Enrique Peña Nieto presentó, a suerte de informe, los logros de su administración a los primeros 100 días de su administración. Si bien enunció una serie de acciones concretadas gracias a la inclusión y negociación política –como la reforma educativa– detalló otras que implican directamente un actuar del Poder Ejecutivo. Independientemente de ello, lo verdaderamente trascendente fue el mensaje concreto que envió a los factores reales de poder: "No venimos sólo a administrar, sino realmente a transformar. Seguiremos moviendo las instituciones, las políticas públicas, los programas y los presupuestos para dar resultados reales y positivos a la ciudadanía."
 
Ciertamente en la última década se estancó el desarrollo del país. Las dos últimas administraciones, por causas y factores diversos, no lograron cumplir las expectativas de desarrollo que la población añoraba tras la alternancia. Las causas y los factores son diversos, pero los hechos son innegables: faltó política y visión de Estado para mantener a la institución presidencial como fuente de cohesión del poder político nacional, sin que por ello se perdiera el espíritu democratizador que dio origen a la alternancia.
 
Hoy los pasos emprendidos por la Presidencia de la República son claros y tendientes a concretar un proyecto político a mediano plazo: transformar a México y recobrar el camino hacia el desarrollo. Para ello el fortalecimiento del poder político del Ejecutivo Federal –que no es otra cosa que hacer uso de todas las facultades constitucionales– es absolutamente indispensable. El papel del Presidente de la República es, por mandato constitucional, fungir en dualidad como Jefe de Estado y de Gobierno, por ello una de sus prioridades es, precisamente, ser el vértice del poder político nacional y  agente generador de acuerdos y consensos para lograr el bienestar nacional. El esperar a que exista un consenso político por “generación espontánea” entre todos los factores de poder, como se pretendió realizar en los sexenios anteriores, sería una total irresponsabilidad. El fortalecimiento de la institución presidencial es indispensable para retomar el progreso del país pues ha sido el único camino en el que México ha logrado mejoramiento y estabilidad, o al menos la experiencia histórica así lo demuestra.
 
Entretelones
 
De conformidad con información publicada en el periódico, en lo que va de la actual administración van 2 mil 351 personas ejecutadas en el territorio nacional. Una alarmante realidad que aún no logra ser superada.
 
@AndresAguileraM

 
Generar una Constitución propia para el Distrito Federal ha sido un tema que ha ocupado a propios y extraños desde hace ya algunos años. Desde las épocas de las regencias, el debate sobre el documento constitutivo de la Capital de la República ha generado reacciones distintas y la oposición, reiterada, de quienes la gobernaban a nombre y ruego del Presidente de la República.
 
Sin embargo, hoy las condiciones políticas han cambiado. Las voluntades se han pronunciado por generar un nuevo estatus jurídico a la Ciudad de México y, como tal, es indispensable generar un documento básico que le dé forma a ese acuerdo político.
 
La Constitución del Distrito Federal, más allá de ser un mero instrumento de organización gubernamental o de redefinición de funciones, debe ser la materialización de un acuerdo político entre los diversos factores reales de poder que coexisten e interactúan en la Capital de la República. Efectivamente, para poderse consolidar, requiere de acuerdos políticos y de su estricto cumplimiento, pero también requiere de inclusión y apertura de parte de quienes ostentan el poder político.
 
No se puede legislar una norma fundamental o constitución desde una visión facciosa, se requieren de la suma de visiones, opiniones y consideraciones de todos los que ejercen, en mayor o menor medida, el poder político. En esta lógica es indispensable que el partido mayoritario en el Distrito Federal comprenda que, para poder generar esta ansiada Constitución, se requieren apertura y concordancia con los demás actores y factores políticos que inciden en la Capital de la República. No pueden –ni deben– reducir este trascendente suceso a una simple reforma orgánica que atienda exclusivamente a sus intereses, producto de la fuerza de su mayoría.
 
Debe haber apertura pero, sobre todo, visión política para permitir la participación activa de todos los que representan un factor de poder político en la Capital del país. Por eso consideramos que la coordinación con el Gobierno Federal que ha mostrado la administración del Doctor Miguel Ángel Mancera, es el camino correcto para concretar una reforma política de fondo que brinde certeza a todos los factores reales de poder que inciden en la Ciudad de México, al tiempo que se alcanza un escalón en el camino del bienestar para los habitantes del Distrito Federal.
 
Entretelones
 
El pasado domingo se celebró la XXI Asamblea Nacional del PRI, en la que participó el Presidente Enrique Peña Nieto como miembro del Consejo Político y de la Comisión Política Permanente, situación que a los eternos detractores del priísmo les pareció un retorno al Presidencialismo. Y la pregunta que les hacemos es: ¿y no fue por eso por lo que se pronunciaron más de 19 millones de votantes?
 
@AndresAguileraM